El Banco Central Europeo aumentó el jueves su tasa de interés al 0.5%, desde el 0% anterior. El incremento resultó por encima de lo que inicialmente descontaban los mercados, si bien en las horas previas se deslizó la posibilidad de lo que finalmente ocurrió. De este modo, la tasa del BCE no queda tan lejos de la de la Fed, en el 1.75%, aunque se espera que la misma sea elevada al menos en un 0.75% el miércoles próximo.

A la vez, el BCE aprobó un plan para estabilizar la tasa a futuro, que consiste en la compra de bonos a los países con mayor nivel de deuda. Este plan permite pensar en un banco central más agresivo en los próximos tiempos, en línea con lo que vienen haciendo el resto de las entidades en todo el mundo.

El euro reaccionó al alza con mediana intensidad. Si bien superó con fuerza 1.0200, apenas logró posicionarse sobre 1.0270, el máximo anterior de la semana, y opera en el horario asiático del viernes cerca de 1.0200. De todas formas, al euro se le abren algunas puertas que no parecía posible abrir. Lejos está aún de posicionarse al alza a mediano plazo, pero fue alentador el discurso del BCE posterior al anuncio, al afirmar la presidente Lagarde que en la reunión de septiembre el banco central actuará de acuerdo a los datos que se vayan conociendo, abandonando su discurso ultra conservador de las últimas reuniones.

Con algunos vaivenes, la libra sigue de cerca al euro, aunque le cuesta superar con claridad la zona de 1.2000. El yen, en tanto, se ve favorecido después de los anuncios de política monetaria del Banco de Japón, que el jueves a primera hora dejó sin cambios su tasa de interés, dejando algún cambio previsto para la última parte del año. En estos momentos, el USD/JPY cotiza a 137.06, con una tendencia bajista de corto plazo.

La bolsa de Nueva York, por su parte, operó con fuertes ganancias en la sesión de la víspera. Algunas acciones se vieron ampliamente favorecidas por los balances conocidos en las últimas horas. Un ejemplo es Tesla, que superó por mucho la zona de 800.00 dólares, si bien dejó un gap que en algún momento va a cubrir.

La onza de oro también se alejó de sus mínimos anuales de 1674.00 dólares que tocó el día 18 de julio, para superar los 1715.00 dólares, donde aparecía una línea de velocidad bajista. El próximo objetivo es 1730.00 dólares, aunque el quiebre de tal nivel dependerá en buena parte del comportamiento del dólar durante la sesión de este viernes.

A pocos días de los anuncios de la Fed, tal vez los más importantes del año, el dólar tiene lugar para seguir corrigiendo a la baja. Las monedas líderes, como se ve, aprovechan esta suerte de debilidad del billete, aunque paradójicamente una caída adicional parece anunciar un alza para la semana próxima, puntualmente el miércoles con los propios anuncios.

Este viernes, los datos de manufacturas y servicios en Alemania pondrán a prueba la fortaleza del euro. Todo parece indicar que las cifras de PMI de ambos sectores podrían acercarse a la peligrosa zona de 50 puntos, debajo de los cuales entrarán en contracción, anunciando una recesión de la primera economía europea durante los próximos tiempos. Esto atenta contra los planes que, en principio, parece esbozar el Banco Central Europeo.

Amigos, tengan todos una excelente jornada de operaciones, y un muy buen y reparador fin de semana, nos reencontramos el próximo lunes. Hasta entonces.

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